Entre aciertos de Urribarri y desatinos de Solanas, las elecciones entrerrianas ya marcan un rumbo prácticamente irreversible. Entre Ríos tendrá un Gobernador consustanciado con las causas que defiende el kirchnerismo.

Foto: Sergio Urribarri junto a los cuadros Generación K de la agrupación en la que milita Emanuel Del Prado, candidato a concejal por la ciudad de Paraná, capital de Entre Ríos.
El próximo 18 de marzo serán las elecciones para Intendentes y Gobernador en la provincia de Entre Ríos. Las dos líneas con posibilidad real de disputarse el máximo cargo en juego llevan como referencia nacional los lineamientos políticos que sostiene el kirchnerismo.
El candidato a Gobernador oficialista se llama Sergio Urribarri y ha basado su campaña en la continuidad de la gestión provincial actual y en el apoyo a las políticas nacionales que lleva a delante el Presidente Nestor Kirchner. Jorge Busti es el actual Gobernador de la provincia, cargo que ha ostentado durante tres períodos no consecutivos. En ese marco Sergio Urribarri es hombre de su riñón y uno de los principales dirigentes que tiene el bustismo.
Julio Solanas es el intendente de Paraná, capital de Entre Ríos, y principal candidato por fuera del oficialismo. El solanismo ha basado su campaña intentando posicionar a su candidato como el hombre del kirchnerismo en la provincia. La estrategia le hizo ganar conocimiento público en el arranque pero se fue desdibujando con el correr de los días.
Hoy la tendencia es prácticamente irreversible, incluso en los sectores mas íntimos del solanismo el debate de puertas adentro pasa por como achicar el margen de la inminente derrota. Los números marcan entre un 8% y un 17 % a favor del candidato bustista, y con el correr de las ultimas horas parece acrecentarse la brecha.
Lo concreto es que el solanismo no ha logrado demostrar en forma clara al electorado lo que a priori presentaban como su principal arma, una presunta bendición con sello de exclusividad por parte del Presidente Kirchner. Así el kirchnerismo entrerriano dividió la pluralidad de líneas afines entre ambos candidatos y Solanas solo logró capitalizar un escaso margen de los sellos kirchneristas.
Mientras operadores de Solanas se apresuraron a capitalizar marcas nacionales kirchneristas como el Movimiento Evita o Barrios De Pié, los bustistas de la mano de referentes como Rosario Romero o Blanca Osuna llevaron a sus filas los sellos de Compromiso K o el Partido de la Victoria.
Otro grueso error estratégico que han cometido los armadores del solanismo ha sido la apuesta por el hermano del candidato a gobernador y actual diputado nacional Raúl Solanas como candidato a Intendente en la ciudad de Paraná. La capital de Ente Ríos es el máximo bastión de votantes y el actual diputado ha logrado transformar, para sorpresa de propios y extraños, la única victoria segura del solanismo en una segura derrota. Hoy en Paraná dos fuerzas se disputan el municipio, el peronista y bustista Carlos Halle y el radical Sergio Varisco, dejando en tercer lugar al hermano del actual intendente.
Existe un abismo inconmensurable en la capacidad de construir poder entre el bustismo y el solanismo. Urribarri siempre se mostró como un hombre del presidente, pero su campaña no se basó solo en ello, sino que se esforzó hábilmente para demostrar que puede ser el garante de continuidad de la gestión del actual gobernador. Y esto lo hizo a la mejor manera del bustismo: caminado casa por casa.
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