Anton Ego, el crítico virtual y polémico de Ratatouille
Hay obras que se hacen grandes por la magia de un instante, un instante que las hace poderosas, diferentes y geniales. Una pincelada certera, una mezcla de estudio de grabación, una frase…. pero ¿un pixel pintado?¿un ratón cocinero?¿un dibujito animado?… la informática como soporte, se ha metido una vez mas en el mundo del arte, abriéndose paso a cachetadas, mostrando que nada le envidia a una paleta con óleos.
En Ratatouille -la película del ratoncito chef para niños- llega un momento en que el crítico gastronómico Ego cambia la perspectiva a partir del recuerdo que le trae un simple plato de comida.
El director lo logra con un efecto tan simple como mágico, introduciendo una lente por la pupila misma del personajey comenzando a disparar pensamientos en colores sepias y pastel, retoños de la niñez en el campo, desde el inconsciente de Ego hasta su conciencia, conciencia que por otra parte tiene un presente de colores mórbidos, grises y violetas. Hasta ese momento….
La vida de Ego cambiará para siempre. El crítico implacable que había ingresado imponiendo miedo cuanto restaurante se le cruzase, que había sentenciado al maitre con un implacable:“quiero que el chef me sorprenda”. Se encuentra llorando adelante del simple plato llamado Ratatouille (es un plato tan común para un francés como para un argentino un plato de polenta con manteca).
Al otro día, Ego -ya sabedor que le chef no era humano sino un ratón- escribe en su crítica parisina algo tan simple como contundente:
“El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio. Prosperamos gracias a nuestras críticas negativas, que resultan divertidas cuando se las escribe y cuando se las lee.
Pero la cruda verdad que los críticos debemos enfrentar es que -en términos generales- la producción de basura promedio es más valiosa que lo que nuestros artículos pretenden señalar. Sin embargo, a veces el crítico realmente arriesga algo, y eso sucede en nombre y en defensa de algo nuevo.
Anoche experimenté algo nuevo, una comida extraordinaria hecha por alguien único e inesperado. Decir que ese plato y su cocinero pusieron a prueba mis preconceptos equivaldría a incurrir en una subestimación grosera, cuando lo cierto es que ambos lograron conmover lo más profundo de mi ser.
Antes de este suceso, nunca escondí mi desdén por el lema del Chef Gusteau: “cualquiera puede cocinar”. Pero -me doy cuenta- recién ahora comprendo sus palabras. No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista sí puede provenir de cualquier lugar” . Anton Ego
Es así, hay momentos en que la vida cambia en un segundo, el cambio es interno, pero o lo entiende uno, o el mundo se encargará de hacérselo entender de algún modo. Algunas veces nosotros manejamos el reloj, pero muchas otras es el destino quien lo hace. Ese mismo destino que hizo a Ego se emocionarse y que tantas veces nos avisa sus deseos en formas increíbles.
Felicitaciones para Brad Bird, su director y la empresa Pixar, y en ellos a todos los que hasta aquí han hecho evolucionar las técnicas de animación por computadora para cine.
Trailer de Ratatouille (mi amigo Ego no aparece en el avance):
Apostillas:
como siempre sucede con las cosas geniales, Ego ya cosecha amores y odios, gente que dice que el mayor momento de respeto hacia el cine y otros que lo acusan de ataque al a prensa. Yo lo quiero a Anton Ego…tan malo no era después de todo. Pero lo mejor es que s den una vuelta por algún cine el domingo y saquen sus conclusiones (y si tienen blog posteen :-)

“El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio. Prosperamos gracias a nuestras críticas negativas, que resultan divertidas cuando se las escribe y cuando se las lee.



Julio 21st, 2007 at 17:54
Querido, un abrazo.
Luego de leer tu post, me han dado ganas de ir a ver la película.
Un abrazo.
Agosto 4th, 2007 at 9:36
Sebastian, recibe un cordial saludo. Accidentalmente llegue hasta tu blog,para disfrutarlo con creces,a causa de coincidencvialmene estar por postear algo sobre esa delicia fílmica de Disney-Pixar que nos reconcilia,no sólo con la emoción de vivir sino además,con las viejas premisas, de que “las apariencias engañan”,”soñar no cuesta nada”,”nada es imposible”,”el cielo es el límite” y “los sueños pueden hacerse realidad”…
Coincido con tu opinión. Gracias por el buen momento. Abrazos agradecidos…
Freddy, Venezuela