Rizomas, los ciudadanos digitales avanzan sin pedir permiso
Hoy sumó su foto a la cibercampaña Julio Cobos, el gobernador de Mendoza y actual candidato a vicepresidente de Cristina Fernández.
Realmente SUMATEACRISTINA.com nos está regalando mucho mas de lo que imaginábamos.
Redes de amigos que se conectan unos con otros y comienzan a reforzar sus propias redes sociales, conectándose mediante Internet o métodos tradicionales, nada los detiene. Ellos son la nueva militancia, son una parte importantísima del mundo que viene. Replican las consignas, forman mesas de trabajo y se sumergen con total naturalidad en la cibercampaña de Cristina.
A propósito de historias de redes, hoy Daniela escribió una joyita para “Generación K” sobre el fenómeno que ya es www.sumateacristina.com. A continuación copio y pego desde el correo que me envió:
Té con jengibre (por Daniela Vilar)
Una voz amiga al otro lado del teléfono, me pidió una opinión, una imagen, un reflejo de esta red en constante transformación. Y como era de esperar, la primera imagen que se me vino a la mente fue la del rizoma.
¿Qué es un rizoma? Tal como lo exponen Deleuze y Guattari –Rizoma, ed. Pre-textos-, el rizoma es un tallo subterráneo que crece en forma horizontal, generando raíces y tubérculos. ¿Pero se preguntarán por qué pensar a la red de redes como un rizoma y qué tiene que ver esto -una cuestión meramente botánica- con el poder?
Y resulta que, frente a la tradicional metáfora que define al pensamiento como un árbol que, como todo árbol, aferrado a la tierra por sus raíces crece hacia arriba; el rizoma crece horizontalmente, y no arraiga, sino que se adapta a sus posibilidades. Frente al árbol estátco e inmóvil, el rizoma deviene tubérculo, bulbo, potencialidad de un crecimiento tal vez infinito. Al rizoma nada lo detiene, porque crece como una enredadera; si algo se le interpone, el rizoma cambia de dirección, crece en otro sentido. Por eso es que a diferencia del árbol, al rizoma no se lo puede talar, ni se puede caer: si se lo corta, vuelve a crecer quizás más que antes. Es inextirpable.
Su virtud consiste en cuestionar la tradicional estructura jerárquica de niveles, ya que en el rizoma cualquier elemento puede incidir o modificar a cualquier otro. El rizoma carece de centro y sin embargo se multiplica indefinidamente: puede ramificarse en cualquier punto, porque se elabora simultáneamente desde todos los puntos; y por eso nada lo detiene.
Eso es lo que veo cuando pienso esta red: un tallo subterráneo que llega a cualquier punto, dinámico, potencialmente infinito e imparable; porque cualquier punto de esta red, por menor que parezca, es potencialmente un tubérculo que devendrá una nueva raíz de algo aún mucho más grande. Tan grande que quizás aún no podamos imaginarlo.





Octubre 7th, 2007 at 21:36
Me encantó el texto, lo sentí tan personal, tan íntimo; como si ese rizoma fuera… una parte de mí. El libro de Deleuze y Guattari -verdaderos artífices de la idea, según me parece- me parece esencial para pensar estas cuestiones; y, por tu parte, me gusta mucho la idea del jengibre como una nueva forma, diferente, de pensar el poder de las redes en una forma constructiva. Como esta nueva forma carece de un fundamento, de un centro sobre el cual se construya todo, y crece siempre desde la periferia, comparto tu consideración final -como casi todo el resto del artículo- acerca, no sólo de que el rizoma es inextirpable, sino particularmente de que crece a un ritmo inusitado y desde los lugares más remotos. Por eso yo también me sumo a pensar a esta red en constante construcción como un rizoma-jengibre-enredadera. Saludos