Rafael Correa y los liderazgos digitales transnacionales
Desde Ecuador, Rafael Correa es el primer presidente de habla hispana que ha incorporado la figura del “ciudadano digital” en sus discursos oficiales. De ese modo se refiere a la porción del pueblo que utiliza Internet para socializar con otros ciudadanos.
Habla del mundo que está por venir en forma clara y contundente. En concordancia, apuesta con hechos concretos a la web 2.0 como herramienta de conectividad social prioritaria para su estrategia política. Mediante videos cargados YouTube.com o portales de participación ciudadana se dirige a sus compatriotas digitales con tanta naturalidad como un presidente convencional podría dirigirse hacia los televidentes o lectores de diarios y revistas de papel.

Normalmente los líderes políticos que triunfan en sistemas democráticos son aquellos que mejor representan al hombre de su época y que en el imaginario colectivo logran instalar que pueden marcar el camino hacia la soluciones de los problemas del pueblo y elevar entonces su calidad de vida. Es así de simple y de complejo, desde Roma hasta nuestros días. Cuando esos líderes además son buenos gobernantes entonces sus gestiones acompañan al discurso.
El caso del presidente ecuatoriano no es ajeno a estas reglas, pero viene con un plus extra. Desde su trabajo en el poder ejecutivo, Correa está comenzando a interpretar y obrar como un ciudadano digital, y queda claro que no es lo mismo que lo haga un diputado o un senador que un primer mandatario.
Ser un hombre práctico es una virtud que le destacan sus seguidores, y algo de eso debe haber. Mientras otros asesores presidenciales de la región comenzaban a estudiar el tema, Correa directamente lo hizo. Armó su blog, escribió un post en primera persona y disparo un discurso desde YouTube.com que generó cientos de comentarios en todo el mundo. Listo, “a lo hecho pongo el pecho” decía mi abuela. El ecuatoriano es el primero -y hasta ahora el único- de los presidentes Latinoamericanos que se adaptó al ciberespacio 2.0, y eso seguramente tendrá su lugar destacado en los futuros libros de historia política.
Sin dudas esa velocidad de acción le traerá amplios beneficios en el corto, mediano y largo plazo. Ahora solo es cuestión que siga creciendo la conectividad y bajando el precio de las telecomunicaciones en Latinoamérica para que su imagen comience a dispararse en forma masiva sin respetar fronteras geográficas.
Hay que seguir con atención sus pasos. Cada vez somos mas quienes creemos que este tipo de liderazgos serán naturalmente transnacionales. Vivimos en un momento de inflexión histórica si pensamos la forma en la cual los seres humanos intercambian sus relaciones personales. Un tiempo donde las fronteras cartográficas pierden peso cada minuto ante el valor universal y la velocidad con que crecen y se ramifican las ideas digitales.
Muy pronto los beneficios de Internet serán utilizados por el común de la población con tanta naturalidad como un televisor o un teléfono. Uno no piensa en un televisor como una “complicación tecnológica”, simplemente prende y mira el noticiero. Cada vez las computadoras serán mas económicas y simples de utilizar, al punto de convertirse en nuevos miembros de cada familia. Una persona de menos de 17 años podría interpretar este último párrafo sin cuestionamientos, el resto todavía intentamos macerar un mundo que avanza demasiado rápido. Ellos son nativos digitales y nosotros apenas inmigrantes en vías de transformación. Los chicos no piensan en la computadora, directamente se sientan a chatear, a bloguear, a relacionarse con otros. Del mismo modo nosotros, ciudadanos analógicos, no pensamos en hacer equilibrio sobre una bicicleta, simplemente paseamos.
Debemos sumar además que, a diferencia de un televisor que envia información en forma unidiraccional, las nuevas tecnologías basadas en Internet permiten un ida y vuelta, un dialogo con quienes se conectan desde diferentes lugares.
Cuando todo esto suceda, que será muy pronto, cuando una computadora sea tan común como un teléfono celular, entonces estaremos vinculados directamente con los líderes mundiales y sus equipos de trabajo, interactuando, intercambiando experiencias, desafíos y amenazas. Falta muy poco tiempo para que cuestiones como la conectividad social distribuida sea un problema mas cultural que tecnológico para la mayor parte de la población.
En el futuro cercano casos como el del presidente de Ecuador no serán un hechos aislados para la ciudadanía mundial. Nuestros jefes de estado tendrán millares de adeptos en sus países, pero de igual modo serán seguidos por habitantes de países lejanos interconectados a través de sistemas basados en Internet. El nuevo modelo de organización paralos ciudadanos digitales será el de las redes distribuidas, como una evolución natural de los actuales modelos analógicos descentralizados.
Hoy Rafael Correa ha pasado de las palabras a los hechos y se convierte así en el primer presidente de Latinoamérica que se alista en una nueva categoría de liderazgo político: los líderes digitales transnacionales.
Este artículo lo publicaron en el sitio de Acuerdo País que lidera el presidente Rafael Correa en Ecuador. VER




