La paradoja de Arlès (del blog de Donaire)
A principios de los años 90, los nuevos propietarios del café de la Plaza del Forum de Arles llevaron a cabo la transformación de local. No es un café cualquiera. En 1888, Van Gogh lo inmortalizó en una de sus obras más conocidas: es una noche cerrada y la luz amarilla que sobresale del café ilumina la calle, que contrasta con un cielo muy estrellado.
Los propietarios del local han tenido la ocurrencia (discutible) de pintar la fachada de un amarillo intenso, con el fin de evocar la obra de Van Gogh. De esta forma, los turistas que pasean por Arles pueden capturar la réplica casi perfecta del famoso cuadro. El café de Arles es una curiosa paradoja.
Inicialmente, el original es el café y el cuadro es la copia, la imagen, de este original; pero la copia ha adquirido tanta fuerza que ha pasado a ser el original, de manera que el café se convierte en la copia del cuadro. Y se deforma para asemejarse lo máximo posible al lienzo de van Gogh. (leelo completo en el blog del amigo José Antonio Donaire)




Mayo 22nd, 2008 at 11:07
Gracias por la cita, camarada. Te debo un mate. O un Gin Tonic. Como desees