No conocía “La Salteñita” de Villa Crespo, hasta que entré a DEBODEGONES.com. Recomiendo el sitio el blog y el lunes les cuento que tal las empanadas… Copio y pego:
No hace falta imaginación para describir los restaurantes modernos con cocinas idem, menués con nombres en zulu, camareras que nos miran desde arriba y precios delirantes que invadieron Palermo, que dejo de ser un “barrio” para convertirse en un “distrito”. Por eso cuando mi amigo Jorge Yías me dijo de encontrarnos en un restaurancito de Malabia y Aguirre desconfie. El hombre anda en producción de televisión, video y esas yerbas y pense “zas, se me modernizo”.
Apenas entramos en La salteñita, me tranquilice y comprobe que Jorge seguía siendo el mismo “rata” con el que ibamos a comer al barrio coreano de Flores hace una década. Un pequeño salón con la parrilla “metida” a un costado, un televisor colgado en la pared sintonizado en Tinelli (y dije bien, ya no se sintoniza un canal… se sintoniza Tinelli), con volumen bajo, un cartel ofreciendo tamales, otro promocionando un guiso de lentejas como plato del día y publicidad de cerveza Salta por todos lados.
Pedimos cuatro tamales (exquisitos), varias empanadas salteñas, bien fritas y jugosas, una tortilla española “babe”, y otra ronda de empanadas. De tentados nomás. Pero vayamos a lo importante: todo acompañado por vino fino tinto de Domingo Hnos de damajuana, que se puede pedir en jarra de litro ($10), un secreto salteño que viene directamente desde Cafayate a Villa Crespo.
Como nos recuerda siempre Francis Mallmann, “hay vinos buenos, vinos que se pueden tomar y vinos malos. Nada más”. El resto… que los demás se dediquen a argumentar, sacudir el vino en la copa, escupir y oler a frambuesas… posiblemente haya vinos muy muy muy buenos, pero la verdad es que no los reconozco a menos que mire el precio. Y creanme que Don Palo Domingo, bodeguero salteño que conozco y respeto, hizo un vino que vale la pena y rescata a la “damajuana” de las tiendas de antiguedades. Fue una alegria encontrarlo ya que casi no se consigue en Buenos Aires.
Y por ultimo, un detalle elegante. Aquí nadie nos empuja, nadie tiene apuro en cerrar. Uno se puede quedar hablando de llamas perdidas, terminando el vino, mientras avanza la noche.
La salteñita. Malabia 730 y Aguirre (a cuatro cuadras de la estación Malabia del Subte de la línea B) 4773-0889. Villa Crespo.

No hace falta imaginación para describir los restaurantes modernos con cocinas idem, menués con nombres en zulu, camareras que nos miran desde arriba y precios delirantes que invadieron Palermo, que dejo de ser un “barrio” para convertirse en un “distrito”. Por eso cuando mi amigo
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