Hace 40 años la gente “ilustrada” tomaba como propia una determinada ideología que, normalmente, estaba plasmada de antemano en las bases de algún grupo político (de derecha, izquierda, centro…). La figura del LIDER DE MASAS era fundamental, porque era el que transmitía esos valores “rectores” hacia el resto del pueblo, menos ilustrado, que lo seguía. Esos líderes explicaban lo que estaba bien y lo que estaba mal.
Hoy la sociedad promedio está mas informada, sobre todo en las grandes ciudades, y ya no espera ordenes ni ejes rectores de parte de sus gobernantes o de un partido político, menos aceptan liderazgos mas basados en actos de fé que en la razón. Simplemente quieren que se solucionen sus problemas cotidianos, y si consideran que el gobernante de turno no lo hace, entonces votan a otro que pueda solucionarlo, o comienzan a organizarse, dejan de comprarle al que vende caro, etc.

La gente necesita soluciones. Sus poroblemas no tienen que ver, al menos para la mayoría, con manuales doctrinarios, sino con cuestiones concretas como discriminación, precio de las cosas, medio ambiente, etc. No piensan las masas actuales en terminos de socialismo vs capitalismo. Sienten que merecen determinadas cosas y que los políticos deben trabajar para que ese deseo sea satisfecho, y tienen razón. El pueblo siempre tiene razón.
Justamente en el último taller sobre participación ciudadana de GA! hablábamos de la forma en que actualmente la gente común fija, cada vez mas, los tiempos de la agenda política y hasta económica en nuestro país. Repitiendo patrones sociales que, desde hace años, se pueden observar en otros países, principalmente de Europa. Nos referíamos específicamente a las nuevas formas de manifestaciones pacíficas y divertidas que, en muchas oportunidades, terminan involucrando a mayorías populares, que se comprometen directamente aunque no sean afectados directos en el problema. Tomábamos entonces, a modo de ejemplo, la lucha de los asambleístas de Gualeguaychú y como su problema paso a ser, merecidamente, una causa nacional. Existen personas en todo el país con artículos que dicen “No a las Papeleras” y sus dueños, muchas veces, no conocen mas que por medios electrónicos (TV o Internet) el lugar real del conflicto.

Esta tarde, en plaza Congreso, pude ver amiles de ciudadanos en la “16 marcha del orgullo gay”, lugar donde se ratifica ese tipo de fenómenos que comentaba. Realmente no queda más que aplaudir a la comunidad gay de Argentina. Coordinan y llevan adelante marchas sostenidas en el tiempo, pacíficas y divertidas. Son modernos y vanguardistas, se juntan para decir cosas, pero no necesitan intimidar con palos o capuchas para hacerse escuchar. Utilizan nuevas tecnologías para coordinar con eventos similares en otros lugares del planeta, son transnacionales. Llevan 16 años de organización. Como todo en estas cosas, nacieron de grupos marginales. En sus inicios eran pequeñas y hoy convocan a miles de personas de todos los sectores sociales y temáticos de Argentina.

Definitivamente el mundo está cambiando, y el desafío y la responsabilidad de estudiarlo y comprenderlo es doble para la clase política. Entender que las nuevas formas de participación ciudadana, cada vez con mayor nivel de comunicación digital, son fenómenos que llegaron para quedarse, es una responsabilidad generacional de la política argentina.
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