El anillo de los usuarios pasivos de Internet

Es frecuente escuchar frases del tipo “Yo no uso internet, ni se prender la computadora” o “Si me quiero informar leo el diario, prendo la radio, leo libros, no necesito internet”. Muchos de los que las pronuncian lo hacen con total honestidad. Algunos hasta suelen alardear de ciertas libertades filosóficas que les produce el hecho de mantener una línea de pensamiento por fuera de esta suerte de Matrix en la que se ha convertido la red de redes.

¿Pero es tan así?¿se puede vivir por fuera de la influencia del ecosistema digital? Veamos tres historias:

a. Martín se informa comprando el diario o escuchando la radio.
Martín no ingresa nunca a la web, ni siquiera usa teléfono celular, cuando quiere saber algo se compra un diario, prende la TV o escucha la radio. Lo que no sabe Martín es que las noticias que leerá en el diario (de papel) y las que escuchará en su programa radial favorito provienen del mundo digital. En la cadena de producción de esas noticias se utiliza innumerable cantidad de insumos digitales (computadoras, cámaras, bases de datos, email, Google, YouTube, WhatsApp, etc). Los locutores en las radios suelen comentar a partir de noticias que leen de sus emails o de portales digitales que los mantienen informados al instante. El mundo en el cual se informa Martín, entonces, aunque en apariencia sea tradicional y analógico, es un mundo alterado e influenciado permanentemente por lo digital.

b. Analía no quiere aparecer en Internet
Analía es política y funcionaria gubernamental. Una mujer voluntariosa y de bajo perfil. No quiere “aparecer en las redes”, no le gusta ni le interesa. Ella prefiere el mundo “como era antes” y por eso ha decidido que no va a tener un sitio web con su nombre, ni perfiles en redes sociales, ni mensajería, ni nada de todo eso. Las pocas cuestiones que necesita del mundo digital se las lleva su secretaria: un correo electrónico, algún resumen de noticias que le imprimen cada mañana y poca cosa más. Pero un día Analía busca su nombre en Google (todos lo hicimos alguna vez): sorpresa, hay decenas de sitios que hablan bien ella y otros tantos que hablan mal, muchos sin argumentos. Está en Google y no una, sino cientos de veces, aparece con su nombre y apellido. Automáticamente comienza a hurgar en otras redes, como por ejemplo Facebook, entonces se entera que está presente en casi todas, que incluso gente que ella no conoce comenta enlaces de noticias que la involucran. Analía, no quería aparecer en internet, pero parece que eso a Internet mucho no le ha importado.

c. Rosendo es celoso de sus datos personales 
Rosendo no quiere que sus datos personales estén en internet. Cada uno piensa lo que quiere y en ese esquema él, como muchos otros, sospecha que internet es una gran conspiración mundial para “meterse en la vida de las personas”. Rosendo tiene un nieto. El nieto de Rosendo quiere una pelota de fútbol. Rosendo se la compra. Paga con tarjeta de crédito. El vendedor conecta el postnet a la red 4G y efectúa la transacción. Ahí, junto con su dinero, se fueron también los datos personales de Rosendo, sin escalas, viajando a un servidor alojado en Washington, con copia al banco de su país. Rosendo no lo sabe, pero muchas empresas tienen su ficha digital guardada en diferentes puntos distantes del planeta y la actualizan automáticamente cada vez que el hace una transacción que corre por la red.

Este tipo de historias se repiten por decenas de miles cada día. Sus protagonistas conforman el “Anillo de usuarios pasivos”, el primero de los siete que planteé hace poco tiempo en este mismo blog. Hoy en día todos interactuamos con internet, solo que muchísimas personas -como Martín, Analía o Rosendo- no lo saben.

Los habitantes de este anillo pueden ser influenciados/manipulados por los de los otros seis anillos, y son los que tienen menos capacidad de incidir con sus opiniones o actitudes sobre el resto de la población digital. Si hablamos de poder: son el segmento más débil -o si prefieren: menos poderoso- de internet.

Los siete anillos del poder en Internet

Hay un par de consultas que suelen ser recurrentes en debates y conferencias destinadas al mundo digital: ¿dónde y cómo se genera el poder en la red?. En este post comenzaré a explicar la primera parte de esos dos -enormes- temas, el “dónde”.

Para hacerlo los voy a invitar a pensar en 7 anillos concéntricos, conformados por diferentes grupos de personas, donde se distribuye la totalidad del poder de la red. El anillo del centro será el mas poderoso, en tanto el de afuera será el más popular. En esta y otras entregas del blog podrán ir percibiendo que nosotros, todos, transitamos nuestros días con mayor intensidad en uno u otro anillo.

Imaginemos ahora que estos anillos se soportan unos sobre otros guardando un orden perfectamente funcional.  De este modo, el anillo 7 es fundamental para la existencia del anillo 6; estos dos serán fundamentales para la existencia del anillo 5; y así hasta llegar a los anillos 2 y 1.

Aclarado lo anterior, estos son mis 7 anillos del poder en Internet:

  1. Anillo de usuarios pasivos. Prácticamente entra en esta categoría la sociedad en su conjunto. Si utilizamos la trillada analogía de las capas de cebolla, entonces es la capa de afuera. Pueden o no ingresar a internet, es indistinto, igual consumen información digital. Por ejemplo, un señor que se informa solo por el diario de papel, sin saber que la noticia casi con seguridad fue editada con información obtenida en internet, cuando no copiada y pegada sin prácticamente mayores modificaciones. El señor es un usuario pasivo de la red.
  2. Anillo de productores y remixadores. Estos consumen, modifican y producen contenidos en el mundo digital en forma permanente y, la mayoría de las veces, a conciencia. Por ejemplo, una persona que ingresa a su celular, saca una foto y la cuelga en la red. Esa persona lo que hace es agregar nuevo contenido a internet. Si además comenta la foto de otro usuario, suma nuevo valor a esa foto que no era de él.
  3. Anillo de dueños de comunidades verticales. Este nivel normalmente requiere de software específico o algún tipo de servicio especializado. Un ejemplo puede ser el creador y administrador de una comunidad de usuarios de determinado equipo de futbol, los cuales pueden usar un grupo de Facebook, una cadena de emails o cualquier otro tipo de plataforma para contactarse que le permita crear y cuidar su comunidad digital.
  4. Anillo de dueños de comunidades globales. Son los que coordinan la participación de decenas de miles, cuando no millones de personas que comparten, consumen y mezclan contenidos digitales de todo tipo. Se montan sobre software muy sofisticado e inteligente. También funcionan como organizadores jerárquicos de enormes volúmenes de información. En este nivel aparecen los famosos “algoritmos de búsqueda”. Ejemplos de este anillo pueden ser Google, Facebook o Amazon, entre otros.
  5. Anillo de programadores influyentes. Piensan, diseñan y desarrollan el código entre la máquina y los humanos, que luego utilizará buena parte del planeta. Por ejemplo el creador de WordPress, el software sobre el que está montado este blog que estás leyendo.
  6. Anillo de diseñadores y dueños del hardware. Coordinan desde satélites a servidores, cableados submarinos o antenas, hasta terminales, computadoras hogareñas, tablets, componentes y microcomponentes. Es decir, todo lo que podríamos tocar. Configuran la infraestructura física sobra la que se monta internet. También aquí me gusta ubicar a proveedores de conectividad. Un ejemplo de este anillo puden ser las TelCo.
  7. Anillo de la gobernanza de internet. Si los anteriores anillos eran comparables a las capas de una cebolla, este sería el núcleo. Es el poder político global de la red. Aquí ubico a las personas que diseñan y aprueban las leyes globales y los estándares de la red, entre otras funciones de similar calibre. Un ejemplo es el World Wide Web Consortium, un consorcio internacional que genera recomendaciones y estándares para asegurar la estabilidad de la red a mediano y largo plazo.

En próximos posteos voy a desmenuzar uno a uno cada anillo, para explicarlos en profundidad. Todos tienen diferentes lógicas de construcción social, algunos trabajan como simples entramados de corte comercial, mientras que otros funcionan como construcciones sociales muy complejas y sofisticadas.

Este sistema de construcción de poder, estos anillos, estas fuerzas que se cruzan, que parecen y son complejas, deben ser estudiadas por todos aquellos que quieran algún día diseñar una campaña de comunicación estratégica. También deben dominarlo quienes deseen implementar sistemas digitales en estructuras organizacionales de cualquier tipo.

Los 7 anillos planteados desnudan la realidad política y funcional del mundo digital en el que hoy nos encontramos viviendo. No es un mundo ideal, tal vez no sea el que mas nos guste, pero es el que nos ha tocado en suerte. Aquí estamos ahora. Comprenderlo y dominarlo o negarlo e ignorarlo, puede ser la diferencia de más de un éxito o fracaso comercial, político o de gestión en general.